Inteligencia Artificial para la redacción de artículos científicos

La Inteligencia Artificial (IA) ya no existe solamente en la ciencia ficción, en los últimos años hemos podido ver su materialización en nuestro día a día y avanza velozmente.  Su aplicación actualmente se ve en numerosas industrias, así como en la vida cotidiana con aplicaciones como Google Maps o asistentes como Alexa. Últimamente, el alcance ha sido mayor con el desarrollo de la capacidad de la IA de generar contenido imitando el razonamiento y lenguaje natural del ser humano1.

En la industria farmacéutica son múltiples las áreas que se pueden potenciar con la IA. Entre ellas, podemos encontrar la búsqueda y desarrollo de fármacos, el diagnóstico especializado de enfermedades o el tratamiento individualizado2. Concretamente en el departamento médico, con la revolución de las tecnologías digitales, sus funciones se han ampliado en los últimos años y cada vez es una posición más estratégica.  El Big Data, la IA, la evidencia del mundo real y la asistencia centrada en el paciente han impactado en el papel de los departamentos médicos3.

En esta área, la IA puede utilizarse para acelerar y sintetizar los conocimientos a partir de datos de la experiencia real, para optimizar los canales digitales de contenido médico o para comprender la experiencia del paciente, entre otros3.

La herramienta de moda: ChatGPT

Quizás, en este momento la herramienta más conocida es el Transformador Preentrenado Generativo de Chatbot (ChatGPT) desarrollado por OpenAI: un tipo de software de IA diseñado para simular conversaciones con humanos4. Se ha entrenado utilizando millones de textos de internet y ahora es capaz de procesar el lenguaje natural y generar redacciones en coherencia con el contexto1. Este podría convertirse en una herramienta poderosa y prometedora para tareas como la generación automática de borradores, el resumen de artículos y la traducción de idiomas, que pueden ser útiles para una escritura más rápida y fácil4.  De hecho, Matthew Hutson afirma que ChatGPT ya puede ayudar a los investigadores médicos y científicos a escribir manuscritos, en la investigación de literatura, a resumir datos o información, o a hacer revisiones estructurales y lingüísticas5. Sin embargo, el uso de esta herramienta en la redacción científica plantea algunas preocupaciones éticas que deben regularse6,7.

Inteligencia Artificial para la redacción de artículos científicos

El uso de esta herramienta en la redacción científica plantea algunas preocupaciones éticas que deben regularse6,7.

Matthew Hutson

En un estudio realizado por Hussam Alkaissi y Samy I McFarlane6, se investigó la capacidad de ChatGPT para generar redacción científica correcta pidiéndole que proporcionara breves textos sobre proyectos en los que estaba trabajando en ese momento. Fue capaz de generar un texto con un lenguaje adaptado totalmente al tema, aunque no completamente veraz, además de proporcionar referencias antiguas y falsas (con un PMID de artículos no relacionados). Cuando se le pidió que proporcionara referencias más recientes, la bibliografía fue la misma, pero cambiando los años y PMID. De manera, que proporcionó respuestas que parecían reales pero una vez que se analizaba no concordaba con el conocimiento en el área relativa. Esto se define como alucinación artificial y puede ocurrir especialmente cuando se entrenan con grandes cantidades de datos no supervisados. Incluso en otro estudio de Michele Salvagno, et al.4 en el que se pidió a ChatGPT que revisara un artículo y que diera su opinión sobre subirlo a una revista, este declaró que “(…) es importante tener en cuenta que siempre debe usarse en combinación con la experiencia y el juicio de expertos humanos y su resultado debe validarse antes de usarse en la práctica clínica”.

¿En qué puede ayudar ChatGPT al departamento médico?

De manera que, esta herramienta presenta muchas cualidades para implementarse en la escritura de manuscritos científicos, aunque aún genera muchas preocupaciones.  Entre los beneficios para el departamento médico se pueden encontrar:

  • Ayudar en la redacción científica4,7,8 y mejorar su calidad. Servir como apoyo a la hora de la redacción de la sección sobre los métodos utilizados en el estudio, justificar el tamaño de la muestra y describir las técnicas de análisis de datos. Además de su adaptación al formato y lenguaje, la reescritura de una oración particularmente compleja de una manera más clara, e incluso en la creación del abstract4.
  • Revisar la literatura, identificar preguntas de investigación y proporcionar una descripción general del estado actual del campo4.
  • Clasificar y gestionar las referencias y citas6.
  • A futuro podría emplearse en la generación automática de figuras, tablas y otros elementos visuales del manuscrito, que pueden ayudar a resumir los datos4.
  • Análisis eficiente de grupos de datos7.
  • Apoyo en la educación médica7.

Riesgos de la IA para redactar artículos científicos

Sin embargo, el texto generado por el chatbot puede carecer de la redacción sutil y la elección de palabras que un autor humano podría usar para transmitir un cierto significado o tono7. Además, si el documento trata un tema que es muy específico y altamente técnico, es menos probable que un chatbot pueda generar dicho texto, ya que requeriría una comprensión profunda del tema y la capacidad de generar análisis y conclusiones científicas4. En una revisión sistemática de 60 artículos, el 96,7 % manifestó preocupaciones sobre su uso de en materia de cuestiones éticas (de derechos de autor, de transparencia y legales), riesgo de sesgo, plagio, falta de originalidad, contenido inexacto con riesgo de alucinaciones artificiales, conocimiento limitado, citas incorrectas, problemas de ciberseguridad, y riesgo de infodemia7.

Adaptación Figura 4 “Summary of risks/concerns of ChatGPT use in health care education, research, and practice based on the included records.” de Sallam M. ChatGPT utility in healthcare education, research, and practice: systematic review on the promising perspectives and valid concerns. Healthcare (Basel). 2023 Mar 19;11(6):887.7

En conclusión, los chatbots son herramientas que, aunque pueden ser útiles para los investigadores humanos, no deben reemplazar la experiencia, el pensamiento crítico y la personalidad de los investigadores humanos4.

Autor | Cecilia Jex (Medical Advisor en Meisys)


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Referencias

  1. Khan RA, Jawaid M, Khan AR, Sajjad M. ChatGPT – Reshaping medical education and clinical management. Pak J Med Sci. 2023;39(2):605-607. 
  2. Bhattamisra SK, Banerjee P, Gupta P, Mayuren J, Patra S, Candasamy M. Artificial intelligence in pharmaceutical and healthcare research. big data and cognitive computing. 2023; 7(1):10.
  3. Bedenkov A, Moreno C, Agustin L, Jain N, Newman A, Feng L, Kostello G. Customer centricity in medical affairs needs human-centric artificial intelligence. Pharm Med. 2021;35:21–29.
  4. Salvagno M, Taccone FS, Gerli AG. Can artificial intelligence help for scientific writing? Crit Care. 2023;27(1):75.
  5. Hutson M. Could AI help you to write your next paper? Nature. 2022;611(7934):192-193.
  6. Alkaissi H, McFarlane SI. Artificial Hallucinations in ChatGPT: Implications in Scientific Writing. Cureus. 2023;15(2):e35179
  7. Sallam M. ChatGPT utility in healthcare education, research, and practice: systematic review on the promising perspectives and valid concerns. Healthcare (Basel). 2023 Mar 19;11(6):887.
  8. Benichou L. The role of using ChatGPT AI in writing medical scientific articles. J Stomatol Oral Maxillofac Surg. 2023;24:101456.

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